Los siete pilares del pelo sano



Cepillate. Debes incluirlo en tu rutina de belleza y efectuarlo, por lo menos, un par de veces al día. Cepíllate la melena tanto por la mañana como de noche. Además de esto, si vas a lavarlo, asimismo debes hacerlo inmediatamente antes de usar el champú. ¿Por qué razón? Peinar el pelo es una forma muy eficiente de repartir el sebo de las raíces hasta las puntas. Si bien no lo creas, esa es la protección natural más conveniente para cuidar las cutículas, y eludir los nudos. Aprovecha para progresar la microcirculación con un masaje sobre el cuero capilar.

Las mascarillas se usan sobre los pelos secos, siempre y en todo momento de medios a puntas. Para favorecer al cien por ciento de sus ingredientes, debes crear un hammam para tu melena. ¿De qué forma? En el momento en que has aplicado el producto envuelve el pelo con una película de papel de plástico y una toalla caliente a lo largo de veinte minutos. Después retíralo, pon la cabeza bajo la ducha y emulsiona con los dedos hasta el momento en que el producto desaparezca.


Dale tiempo a que actúte el shampoo. Debes grabarte esta máxima, pues optimar este paso es la clave para lograr una melena bonita y con brillo. Para una limpieza de profesional debes mudar las proporciones que has manejado siempre: emplea mucha agua fresca, una cantidad de producto pequeñísima y haz la repartición en 3 tiempos (desde la frente cara la nuca pasando por la coronilla).

En todo caso, evita frotar en demasía el cuero capilar puesto que puedes desestabilizar las glándulas sebáceas y retirar demasiados aceites de la superficie. Eso podría provocar que tu piel genere más grasa para sostener el equilibrio natural.

El enjuage es clave. Puedes mejorarlo con shampoo de coco. Pon la cabeza cara atrás, y colócate de en frente de la ducha. Haz tal y como si estuvieras peinando el pelo, ayudando a retirar la fórmula con los dedos. Poquito a poco va a desaparecer la espuma y los restos de producto. ¿Algún truco para acrecentar el brillo? Ten el valor para hacerlo con agua fría (la caliente deseca), con una botella de agua mineral o bien prueba a agregar unas gotas de vinagre al último enjuague.

Lo idóneo es que jamás uses una herramienta de calor a la máxima temperatura ni efectúes movimientos del pelo en todas y cada una de las direcciones a lo largo del secado a fin de que no se alboroten las puntas. Mientras que retiras la humedad, usa siempre y en todo momento un cepillo redondo que deje circular el aire por su interior para dejar que se evapore la mayor cantidad de agua sin recalentar las cutículas.Es la manera de lograr una superficie refulgente.

No te olvides del acondicionador. La regla básica para usar el acondicionador es muy sencilla: extiende el desenredante desde la mitad del largo total del pelo hasta las puntas y distribúyelo de forma uniforme con un peine de plástico.

Hazlo con mucho mimo, no procures ahorrar tiempo tirando del pelo de forma fuerte o bien ¡tus cutículas se resentirán! En verdad, lo mejor es sostener con una mano cada mechón conforme lo vas peinando para eludir tirones superfluos. Después, peina el pelo cara atrás y ten paciencia para dejar actuar la fórmula a lo largo de diez minutos.

Causas de la caída
Las personas suelen perder unos 100 cabellos al día. Esto no suele causar que disminuya el cabello en el cuero cabelludo ya que, al mismo tiempo, crecen cabellos nuevos. La pérdida del cabello se produce cuando el ciclo de crecimiento y caída del cabello se ve alterado o cuando el folículo piloso se destruye y es reemplazado con tejido cicatrizado.

La pérdida del cabello por lo general está relacionada con uno o más de los siguientes factores:

    Antecedentes familiares (predisposición genética). La causa más frecuente de la pérdida del cabello es un trastorno hereditario llamado calvicie de patrón masculino o calvicie de patrón femenino. Tiende a aparecer de forma gradual a medida que se envejece y en patrones predecibles: una línea capilar en retroceso y zonas de calvicie entre los hombres, y reducción del grosor del cabello entre las mujeres.
    Cambios hormonales y trastornos médicos. Varios trastornos pueden ocasionar la pérdida temporal o permanente del cabello, los cuales incluyen los cambios hormonales del embarazo, el parto, la menopausia y los problemas de tiroides. Los trastornos médicos incluyen la alopecia areata, que causa la caída del cabello en parches, las infecciones del cuero cabelludo como la tiña, y un trastorno de tirones de cabello llamado tricotilomanía.
    Medicamentos y suplementos. La pérdida del cabello puede ser un efecto secundario de algunos medicamentos, como aquellos usados para tratar el cáncer, la artritis, la depresión, los problemas cardíacos, la gota y la presión arterial alta.
    Radioterapia de la cabeza. Es posible que el cabello no vuelva a crecer como antes.
    Un evento muy estresante. Muchas personas notan una reducción del grosor del cabello meses después de sufrir un choque físico o emocional. Este tipo de pérdida del cabello es temporal.
    Ciertos estilos y tratamientos del cabello. El modelado excesivo o los peinados que tiran mucho del cabello (como las colas de caballo o las trenzas africanas) pueden causar un tipo de pérdida de cabello llamado alopecia por tracción. Los tratamientos con aceite caliente o de permanente pueden inflamar los folículos y causar la pérdida del cabello. Si hay cicatrización, la pérdida de cabello puede ser permanente.


Comentarios